Conversar abiertamente sobre el suicidio es el primer paso para ayudar a vivir.

Estigmas y tabúes rodean a la muerte por suicidio. Es difícil entender por qué una persona decide terminar con su vida.  Para quienes les sobreviven, es doloroso saber que las señales estaban allí, sutiles, y no pudieron verlas o no supieron entenderlas.

Cientos de jóvenes cada día piensan en poner fin a su existencia, otros lo intentan una y otra vez. Conscientes de este problema de salud pública, en el marco del Día Internacional para la prevención del suicidio, el Centro Universitario UTEG y el Instituto Jalisciense de Salud Mental (SALME), dialogaron sobre la preparación psicológica para enfrentar la depresión y el fracaso con dos representantes del Atlas FC, equipo nombrado Embajador de Buena Voluntad por la Salud Mental, Fabiola Vargas Curiel Directora Técnica del equipo femenil y Albert Manuel Espigares Director de Fuerzas Básicas.

En el encuentro, presidido por el Mtro. José Roque Albín Huerta, Rector General de UTEG y Francisco Javier Ramírez Barreto, Director General de SALME, se conversó sobre cómo afrontar las situaciones que pueden desencadenar pensamientos o acciones suicidas en adolescentes y niños. Fabiola Vargas y Albert Espigares explicaron cómo han afrontado en sus experiencias de trabajo con niños, adolescentes y jóvenes las tensiones y exigencias que supone el deporte de alto rendimiento.

 

Circunstancias que generan en los deportistas, niños y jóvenes, problemas emocionales, familiares, en sus relaciones con los grupos de pares que desencadenan conductas o pensamientos suicidas. Condiciones que no difieren de las de otros jóvenes que como los primeros consideran que poner fin a sus vidas es la única solución posible. Sus estrategias, cuentan, están basadas en el diálogo, la interacción constante con los jóvenes a su cargo para detectar cualquier señal de alerta.

Ambos entrenadores recalcaron que es un error creer que los jóvenes podrán salir de las situaciones de depresión, violencia o trastornos emocionales sin la ayuda de un especialista en salud mental y sin el concurso de la comunidad: el grupo de amigos, compañeros de equipo o escuela, la familia, la sociedad toda.

Fabiola Vargas y Albert Espigares compartieron con los estudiantes del plantel Américas, del Centro Universitario UTEG, sus experiencias para aprender a lidiar con la derrota y convertir, a largo plazo, los reveses en victorias. Pero también conversaron sobre los riesgos de vivir con la presión del éxito constante que no concibe las derrotas y los fracasos como momentos de aprendizaje vital.

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