Portal Alumnos

Compartir para incentivar el aprendizaje continuo

«Para que la enseñanza mejore de forma significativa, es preciso crear una tradición de investigación que implique a los docentes y llegue al aula» – Lawrence Stenhouse

Recientemente, la Universidad de Guadalajara convocó a la comunidad académico-administrativa interesada en celebrar un encuentro dialógico en torno al tema: La emoción en los procesos de enseñanza aprendizaje en el escenario conocido como Conectáctica, para que a través de paneles, ponencias, mesas de trabajo y talleres se generaran vínculos entre experiencia, investigación, diálogo, aprendizaje, relaciones interpersonales y profesionales que invitaran a una reflexión, crítica y acción participativa. En este sentido, estimado lector queremos compartir a través de este escrito breve algunas de las preguntas que se abordaron, un poco sobre las investigaciones actuales, así como ligas para consultar material disponible.

¿Qué son las emociones, se enseñan y, además, pueden ser evaluables? ¿Cuáles son los retos que la práctica y el perfil docente tienen en materia de capacitación o formación en el manejo de los estados anímicos en relación con el interés por aprender? ¿Cómo se aborda en política pública nacional e internacional el tema del desarrollo de las habilidades socioemocionales? ¿Qué metodologías o herramientas innovadoras aplicadas nos pueden servir para adentrarnos e integrar el tema de las emociones en la cognición? ¿Qué es la alfabetización emocional, la neuroeducación, la literacidad académica, RULER, etc.?

Entre la información presentada en paneles y conferencias encontramos que la OCDE (2015) y SEP (2017) abordaron uno de los temas centrales en la agenda de la ONU en materia del Bienestar de los individuos y de las sociedades como corresponsabilidad de la educación formal al delinear tres ejes para su tratamiento: la motivación, el desarrollo de las habilidades en trabajo en equipo y el manejo de las emociones; no sin que ello develara a su vez un cúmulo de retos que se tienen por delante; entre los cuales se mencionan la práctica didáctica vinculatoria de las emociones en el aula, la cuestión de su contenido curricular en todos los niveles educativos, así como la valoración y el reconocimiento de las emociones en el perfil del docente, y no sólo en el discente,  tanto como la necesidad de volverlo un tema proyecto a largo plazo, etc.

También tuvimos un acercamiento a lo que el Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale elaboró con el afán de contribuir al abordaje de las emociones, la educación y el bienestar al diseñar una metodología llamada RULER que busca aproximarse al aprendizaje social y emocional a través de un reconocimiento, comprensión, estereotipo, expresión y regulación que permita a las comunidades académicas comprender el valor de las emociones, construir habilidades de inteligencia emocional, así como crear y mantener ambientes escolares óptimos. Entre muchas de las propuestas presentadas también nos aproximamos a la metodología Mindfulness y su relación con el aprendizaje, entendida ésta como el desarrollo de la capacidad de atención plena centrada en la escucha, la examinación de la mente y la relación entre presente, pasado y futuro; una forma de educar la atención errante que impera en la dinámica humana.

Finalmente, para cerrar nos resta decir que la vinculación entre las emociones, la enseñanza y el aprendizaje es aún un campo exploratorio y ello se debe a que no siempre estamos acostumbrados a percibir desde las sensaciones hasta las emociones y su conexión con nuestros pensamientos, como tampoco se nos ha tornado un hábito educado (formado) el traducirlas, interpretarlas haciendo uso del lenguaje y de una comunicación que oriente nuestras acciones. De modo que este escrito, estimado lector, es apenas una invitación para dar cuenta de una capacidad tan antigua en la naturaleza humana y a su vez tan reciente como la experiencia que de ella tenemos constantemente.

Por: Sara María Servín Uribe